Incidencia de los gastos de urbanización en el IIVTNU.

Se centra la cuestión litigiosa en determinar si, para acreditar la inexistencia de incremento de valor, pueden tomarse en consideración los gastos de urbanización soportados por el sujeto pasivo durante el período de permanencia del inmueble en su patrimonio, llegando el Tribunal a una conclusión negativa.

Entiende el TS que los gastos de urbanización asumidos por el sujeto pasivo del IIVTNU con posterioridad a su adquisición, como consecuencia de su participación y cumplimiento de los deberes que le corresponden en el desarrollo del proceso urbanizador de un terreno, no constituyen el precio de adquisición de los terrenos.

Considera que son costes que, al menos en el caso sometido al litigio, se producen en un momento posterior al de la adquisición y, por consiguiente, con posterioridad al momento inicial que determina el inicio del período de generación del incremento de valor gravado por el Impuesto, que grava la capacidad económica puesta de manifiesto entre dos momentos temporales, el de adquisición y el de enajenación, computados por años y con un máximo de 20.

Puesto que lo que está en cuestión es la riqueza potencial  entre dos momentos temporales (adquisición y transmisión), y no la valoración contable actualizadadel bien de naturaleza urbana integrado en el balance de la entidad recurrente, carece de transcendencia la argumentación de la actora, invocando su propia contabilidad, el Código de Comercio, así como las normas de contabilidad.

Ahora bien, estos gastos de urbanización pueden determinar un mayor valor del bien puesto de manifiesto en el momento de la enajenación. En el sistema de determinación de la base imponible del Impuesto (LHL art.107.1), el valor catastral que determina el cálculo de la base imponible es el fijado en el momento de la enajenación, que incorpora las distintas inversiones y mejoras producidas sobre el suelo enajenado desde el momento de adquisición.

En base a lo anterior el TS fija la siguiente doctrina: para calcular la existencia de un incremento o de una disminución del valor de los terrenos en el IIVTNU, los gastos de urbanización soportados con posterioridad a la adquisición del terreno cuya posterior enajenación determina el hecho imponible, no deben considerarse como mayor precio de adquisición puesto que se integran en el valor de los terrenos, como elemento del incremento de valor que se refleja en el precio de transmisión.